La elección del colegio, es una de las decisiones más difíciles que los padres deben afrontar en la actualidad. Existen propuestas educativas interesantes e innovadoras y gracias al marketing educativo, muchas de ellas se presentan bastante atractivas.
La decisión exige un análisis profundo y supone en primer lugar recogida de información, reflexión y por último la toma de decisión. En el camino, aparecen dudas y discusiones sobre qué elementos deben tener mayor peso a la hora de seleccionar el centro educativo.
Lo primero que los padres deben tener en cuenta es que el mundo de hoy exige que los egresados posean un conjunto de competencias bastante distintas a las de la educación del siglo XX. Estas competencias intelectuales están en relación con la capacidad de “aprender a aprender” más que el memorizar unos conocimientos. El avance de las comunicaciones permite que nuestros hijos dispongan de un cúmulo de informaciones infinito,; el rol de la escuela, por tanto, es dotarles de las capacidades necesarias para utilizar esa información en la solución de problemas, en la creación de proyectos, en la toma de decisiones. No basta “preparar a los alumnos para que puedan seguir con éxito sus estudios superiores”. Hoy sabemos, gracias a los descubrimientos de la neuropsicología que existen momentos propicios para desarrollar las habilidades instrumentales básicas como el cálculo, la comprensión lectora, la expresión, el pensamiento abstracto y analítico ,el pensamiento creativo, la solución de problemas, la comunicación en lenguas extranjeras y esos períodos propicios o “períodos sensitivos” se dan, en la etapa escolar.
Pero las competencias del nuevo milenio no sólo abarcan el ámbito intelectual. Es preciso atender a la formación de la persona completa y ello significa promover un conjunto de competencias éticas, sociales, afectivas, espirituales. Esta tarea es más difícil. Los colegios suelen prestar mucha atención a la formación intelectual y expresan buenas intenciones para atender el desarrollo psicológico y espiritual de los alumnos; sin embargo, son pocos los que atienden de manera planificada y sistemática a la formación moral, social, afectiva y espiritual, atendiendo a las características de cada edad y a las particularidades de cada alumno. Nuestra sociedad necesita personas responsables, honestas, laboriosas, capaces de vivir coherentemente con sus propios valores; es preciso además, evidenciar equilibrio y estabilidad emocional, inteligencia para las relaciones interpersonales, para trabajar en equipo; fortaleza para resistir las dificultades e influencias negativas y superar los obstáculos con entereza.
Un colegio serio involucra a los padres, reconociéndolos como primeros responsables y protagonistas de la educación de los hijos; entiende que el proceso educativo conjuga el esfuerzo de los padres y de los maestros en torno a un objetivo común: la felicidad de los hijos. Por lo tanto, los encuentros con los padres deben ir más allá de la entrega de libretas o de entrevistas cuando las cosas no marchan bien. La comunicación colegio-familia es constante; el padre de familia debe tener la tranquilidad de que será recibido en el momento que lo solicite y que recibirá la información oportuna sobre el desenvolvimiento de su hijo.
Al elegir un colegio es importante buscar la mayor coherencia posible con el estilo educativo que se brinda en el hogar. Es importante que exista “sintonía entre el colegio y el proyecto formativo de los papás, ya que está demostrado que los niños rinden mejor cuando ambos caminan en la misma direcci ón. La realidad del colegio, su proyecto educativo, debe tener “coherencia” con lo que se vive en casa, desde el punto de vista formativo, académico, cultural y religioso. Por otro lado hay que tener en cuenta que todos lo s niños son distintos y que sus necesidades deben ser atendidas en forma singulary personalizada. Un mismo colegio no funciona para todos los niños y para todas las familias. Por ello, antes de elegir, es preciso preguntarse: ¿ Cómo es nuestro hijo? ¿ Cómo queremos que sea el día de mañana? Y luego, ¿ Qué tipo de colegio puede ayudarnos a lograr nuestros objetivos?
Una vez resueltas estas preguntas se reduce notablemente el espectro de posibilidades y permite analizar con mayor claridad otros conceptos importantes entre los centros probables.
Entre los conceptos que debemos analizar y comparar encontraremos:
• ¿Colegio privado o público?
• ¿Mixto o de educación diferenciada?
• ¿Cuánto podemos invertir mensualmente en la educación de nuestros hijos?
• ¿Cuál es el perfil que esperan alcanzar?
• ¿ Con qué medios pedagógicos cuentan para lograrlo?¿ Existe alguna propuesta científicamente validada que fundamente su propuesta?
• ¿ Qué valores sustentan el proyecto educativa?
• ¿ Con qué medios cuentan para dar un trato personalizado a cada niño?
• ¿ Cómo se atiende a los niños que presenten problemas de aprendizaje o de conducta?
• ¿Cómo se atiende la formación moral?
• ¿ Se brinda formación religiosa? ¿Qué importancia tiene en la formación de los alumnos? ¿Preparan a los niños para recibir los sacramentos?
• ¿ Cómo promueven actitudes de solidaridad y la relación con la comunidad en general ?
• ¿Existen convenios, intercambios culturales? ¿ Cómo se inserta la escuela en el mundo globalizado?
• ¿ Cómo incentivan el desarrollo físico y los deportes?
• ¿Qué niveles se alcanzan en el aprendizaje de lenguas extranjeras?
• ¿ Cómo preparan a los alumnos en el empleo de la tecnología?
• ¿Cómo es la relación con las familias? ¿ Hay medios de formación para padres?
• ¿ Cómo seleccionan las familias que matricularán a sus hijos en el colegio?
• ¿ Cuál es el perfil de los profesores? ¿ Cómo los seleccionan?
• ¿ Qué actividades complementarias se realizan? ( Visitas, deportes, excursiones, talleres)
• ¿ Con qué infraestructura cuentan?
• ¿ Qué otros servicios brindan? ( Atención psicopedagógica, Comedor, biblioteca, enfermería, etc.)
• ¿ Cuáles son los costos? Frecuencia de los pagos. Cuota de ingreso ¿Hay cuotas extraordinarias? ¿ Hay facilidades para familias con varios hijos?
• Algunos indicadores de excelencia educativa: desempeño de los alumnos en centros superiores, premios alcanzados, trayectoria de exalumnos.
Algunos consejos prácticos:
- Visite el colegio. Converse no sólo con el responsable de admisión; procure dialogar con otros padres, con alumnos, con maestros.
- Observe las aulas, el cuidado de la infraestructura, el recreo, la interacción entre los niños.
- Recuerde que los “comentarios de terceros”, no son suficientes para elegir o descartar algún centro. . En todos los colegios hay usuarios satisfechos y otros que no lo están.
- Indague cómo se brinda la “ educación bilingüe”. Muchos colegios se llaman bilingües porque enseñan cursos en otro idioma, pero pocos profesores están realmente preparados para dar materias en un segunda lengua; son pocos los que realmente lo logran; por el contrario es frecuente, un descuido en el aprendizaje de la lengua materna y la poca profundidad en la enseñanza de las asignaturas en segundo idioma.
- Pregunte por el plan de estudios o cursos que se enseñan. Pregunte acerca de la metodología empleada en el aprendizaje.
- Tenga precaución cuando un colegio lo presiona para que tome una “decisión inmediata”; si bien existen plazos que cumplir, usted debe tener la libertad y el tiempo suficiente para poder sopesar bien toda la información que ha recogido.
La elección del colegio es una decisión que toma tiempo; está en juego el óptimo desarrollo de nuestros hijos, que es el camino más seguro hacia la felicidad : es un esfuerzo que bien vale la pena.