lunes, 5 de julio de 2010

Por un código de ética en internet


Internet no es buna ni mala. Internet es lo que hacemos de ella.
Lo que decimos o hacemos en internet es reflejo de lo que somos, de lo que pensamos, de los valores que tenemos dentro. Aún cuando usemos un nickname o una identidad distinta, la persona que chatea, que postea es la misma.
Lo que somos es fruto de la educación que recibimos. La familia es la primera responsable de los valores que configuran nuestro modo de ser. A ella se suma la escuela, la sociedad a través de los medios de comunicación.
La educación ha de valerse del uso de la tecnología para optimizar sus procesos didácticos y a la vez debe preparar a los alumnos para que sean capaces de producir contenidos valiosos y convivir en la red en un marco ético.
Se trata de crear conciencia de unidad e identidad.la persona es una y demuestra su dignidad a través de los contenidos que publica, los mensajes que envía. No se puede ser respetuoso u honesto en el aula o en el hogar y ofensivo o calumnioso en la red. El modo de hablar, de mostrarse en la red, habla de la calidad de persona que es.
Hay que tomar conciencia de que una vez lanzada la información al ciberespacio es muy difícil cambiarla o rectificarla.
Los niños y jóvenes deben tomar conciencia también que no todo lo que encontramos en internet es cierto, de que no todas las personas son lo que dicen ser, que muchas cosas son fruto de la opinión de las personas y no verdades absolutas que hay que creer o aceptar. Esto es difícil para los niños, quienes no distinguen con nitidez la línea entre lo real y lo fantástico.
Por ello se hace necesario que los padres orienten a sus hijos pequeños sobre el tema. Un requisito indispensable es que los padres conozcan el manejo de la red, en especial de las redes sociales.
Los niños tienden a pasar más tiempo conectados en internet cuando en la familia no existen espacios de comunicación , de confianza, de diálogo.
Debemos hacer una campaña para que se vivan dos tipos de códigos para niños y jóvenes
a. Seguridad en la red.
i. Mis datos estarán disponibles sólo para los amigos que conozco personalmente
ii. No chatearé ni daré información a desconocidos
iii. Denunciaré los abusos o situaciones peligrosas que pueda observar. Conversaré con algún adulto si hay situaciones que me hacen sentir incómodo o temeroso por la red.
iv. Evitaré descargar archivos o programas de origen desconocido.
v. Ambiaré mi pasword de manera periódica, utilizando contraseñas complejas y distintas.
vi. No aceptaré las invitaciones para ver fotos, ingresar a foros o grupos, sin haber verificado la identidad de quien me invita.

b. Código de ética o de conducta.
i. Nunca publicaré algo que ofenda a otra persona.
ii. Nunca colgaré videos o fotos que dañen mi imagen o la de otras personas.
iii. Evitaré publicar temas sobre otras personas sin su consentimiento.
iv. No contribuiré a la propagación de chismes ni responderé con ofensas a quien me ofende.
v. Usaré un “nickname” decente en coherencia con mis valores.
vi. No permitiré que el tiempo dedicado a internet me aleje de mis obligaciones y de mi familia. Me pondré límites de horario
vii. Evitaré visitar lugares cuyo contenido sea ajeno a los valores en los que creo.
viii. No asumiré la identidad de otra persona para hacer bromas a otros.

Por una internet con valores, hagamos realidad 3 R :
c. Redes Sociales , con
d. Respeto y
e. Responsabilidad
La tarea es de todos; usuarios de la red y proveedores; padres, jóvenes, maestros e incluso el estado. Estamos frente aun nuevo reto educativo, al que debemos responder, haciendo uso de las herramientas tecnológicas sin olvidarnos de que el hombre no es un “navegante o ususario”, es persona con una dignidad que debe empezar a reconocer él mismo.

Susana Díaz de Ferreyra

Cómo elegir el colegio adecuado para mi hijo

La elección del colegio, es una de las decisiones más difíciles que los padres deben afrontar en la actualidad. Existen propuestas educativas interesantes e innovadoras y gracias al marketing educativo, muchas de ellas se presentan bastante atractivas.

La decisión exige un análisis profundo y supone en primer lugar recogida de información, reflexión y por último la toma de decisión. En el camino, aparecen dudas y discusiones sobre qué elementos deben tener mayor peso a la hora de seleccionar el centro educativo.

Lo primero que los padres deben tener en cuenta es que el mundo de hoy exige que los egresados posean un conjunto de competencias bastante distintas a las de la educación del siglo XX. Estas competencias intelectuales están en relación con la capacidad de “aprender a aprender” más que el memorizar unos conocimientos. El avance de las comunicaciones permite que nuestros hijos dispongan de un cúmulo de informaciones infinito,; el rol de la escuela, por tanto, es dotarles de las capacidades necesarias para utilizar esa información en la solución de problemas, en la creación de proyectos, en la toma de decisiones. No basta “preparar a los alumnos para que puedan seguir con éxito sus estudios superiores”. Hoy sabemos, gracias a los descubrimientos de la neuropsicología que existen momentos propicios para desarrollar las habilidades instrumentales básicas como el cálculo, la comprensión lectora, la expresión, el pensamiento abstracto y analítico ,el pensamiento creativo, la solución de problemas, la comunicación en lenguas extranjeras y esos períodos propicios o “períodos sensitivos” se dan, en la etapa escolar.

Pero las competencias del nuevo milenio no sólo abarcan el ámbito intelectual. Es preciso atender a la formación de la persona completa y ello significa promover un conjunto de competencias éticas, sociales, afectivas, espirituales. Esta tarea es más difícil. Los colegios suelen prestar mucha atención a la formación intelectual y expresan buenas intenciones para atender el desarrollo psicológico y espiritual de los alumnos; sin embargo, son pocos los que atienden de manera planificada y sistemática a la formación moral, social, afectiva y espiritual, atendiendo a las características de cada edad y a las particularidades de cada alumno. Nuestra sociedad necesita personas responsables, honestas, laboriosas, capaces de vivir coherentemente con sus propios valores; es preciso además, evidenciar equilibrio y estabilidad emocional, inteligencia para las relaciones interpersonales, para trabajar en equipo; fortaleza para resistir las dificultades e influencias negativas y superar los obstáculos con entereza.

Un colegio serio involucra a los padres, reconociéndolos como primeros responsables y protagonistas de la educación de los hijos; entiende que el proceso educativo conjuga el esfuerzo de los padres y de los maestros en torno a un objetivo común: la felicidad de los hijos. Por lo tanto, los encuentros con los padres deben ir más allá de la entrega de libretas o de entrevistas cuando las cosas no marchan bien. La comunicación colegio-familia es constante; el padre de familia debe tener la tranquilidad de que será recibido en el momento que lo solicite y que recibirá la información oportuna sobre el desenvolvimiento de su hijo.

Al elegir un colegio es importante buscar la mayor coherencia posible con el estilo educativo que se brinda en el hogar. Es importante que exista “sintonía entre el colegio y el proyecto formativo de los papás, ya que está demostrado que los niños rinden mejor cuando ambos caminan en la misma direcci ón. La realidad del colegio, su proyecto educativo, debe tener “coherencia” con lo que se vive en casa, desde el punto de vista formativo, académico, cultural y religioso. Por otro lado hay que tener en cuenta que todos lo s niños son distintos y que sus necesidades deben ser atendidas en forma singulary personalizada. Un mismo colegio no funciona para todos los niños y para todas las familias. Por ello, antes de elegir, es preciso preguntarse: ¿ Cómo es nuestro hijo? ¿ Cómo queremos que sea el día de mañana? Y luego, ¿ Qué tipo de colegio puede ayudarnos a lograr nuestros objetivos?

Una vez resueltas estas preguntas se reduce notablemente el espectro de posibilidades y permite analizar con mayor claridad otros conceptos importantes entre los centros probables.

Entre los conceptos que debemos analizar y comparar encontraremos:

• ¿Colegio privado o público?
• ¿Mixto o de educación diferenciada?
• ¿Cuánto podemos invertir mensualmente en la educación de nuestros hijos?
• ¿Cuál es el perfil que esperan alcanzar?
• ¿ Con qué medios pedagógicos cuentan para lograrlo?¿ Existe alguna propuesta científicamente validada que fundamente su propuesta?
• ¿ Qué valores sustentan el proyecto educativa?
• ¿ Con qué medios cuentan para dar un trato personalizado a cada niño?
• ¿ Cómo se atiende a los niños que presenten problemas de aprendizaje o de conducta?
• ¿Cómo se atiende la formación moral?
• ¿ Se brinda formación religiosa? ¿Qué importancia tiene en la formación de los alumnos? ¿Preparan a los niños para recibir los sacramentos?
• ¿ Cómo promueven actitudes de solidaridad y la relación con la comunidad en general ?
• ¿Existen convenios, intercambios culturales? ¿ Cómo se inserta la escuela en el mundo globalizado?
• ¿ Cómo incentivan el desarrollo físico y los deportes?
• ¿Qué niveles se alcanzan en el aprendizaje de lenguas extranjeras?
• ¿ Cómo preparan a los alumnos en el empleo de la tecnología?
• ¿Cómo es la relación con las familias? ¿ Hay medios de formación para padres?
• ¿ Cómo seleccionan las familias que matricularán a sus hijos en el colegio?
• ¿ Cuál es el perfil de los profesores? ¿ Cómo los seleccionan?
• ¿ Qué actividades complementarias se realizan? ( Visitas, deportes, excursiones, talleres)
• ¿ Con qué infraestructura cuentan?
• ¿ Qué otros servicios brindan? ( Atención psicopedagógica, Comedor, biblioteca, enfermería, etc.)
• ¿ Cuáles son los costos? Frecuencia de los pagos. Cuota de ingreso ¿Hay cuotas extraordinarias? ¿ Hay facilidades para familias con varios hijos?
• Algunos indicadores de excelencia educativa: desempeño de los alumnos en centros superiores, premios alcanzados, trayectoria de exalumnos.

Algunos consejos prácticos:

- Visite el colegio. Converse no sólo con el responsable de admisión; procure dialogar con otros padres, con alumnos, con maestros.
- Observe las aulas, el cuidado de la infraestructura, el recreo, la interacción entre los niños.
- Recuerde que los “comentarios de terceros”, no son suficientes para elegir o descartar algún centro. . En todos los colegios hay usuarios satisfechos y otros que no lo están.
- Indague cómo se brinda la “ educación bilingüe”. Muchos colegios se llaman bilingües porque enseñan cursos en otro idioma, pero pocos profesores están realmente preparados para dar materias en un segunda lengua; son pocos los que realmente lo logran; por el contrario es frecuente, un descuido en el aprendizaje de la lengua materna y la poca profundidad en la enseñanza de las asignaturas en segundo idioma.
- Pregunte por el plan de estudios o cursos que se enseñan. Pregunte acerca de la metodología empleada en el aprendizaje.
- Tenga precaución cuando un colegio lo presiona para que tome una “decisión inmediata”; si bien existen plazos que cumplir, usted debe tener la libertad y el tiempo suficiente para poder sopesar bien toda la información que ha recogido.

La elección del colegio es una decisión que toma tiempo; está en juego el óptimo desarrollo de nuestros hijos, que es el camino más seguro hacia la felicidad : es un esfuerzo que bien vale la pena.

Educar, tarea de a dos

Cuán importante es que los matrimonios jóvenes comprendan que hay que ponerse de acuerdo para educar a los hijos. No hay nada que causa más desconcierto en un niño, que notar órdenes y contraórdenes por parte de los padres.

La unidad de criterios de los padres es imprescindible para no educar contracorriente. Cuando papá dice “no” y mamá dice “ pero déjalo... un ratito más”, lo que el pequeño aprende muy rápidamente a ejercer presión sobre el más débil, sobre el más permisivo. Y procurará utilizar los recursos que hacen tambalear la firmeza e alguno de sus progenitores; sin haber estudiado psicología el niño pequeño puede darse cuenta con qué argumentos, con qué conductas, con qué palabras, qué tipo de protestas o pataletas, logran hacer efecto en alguno de su padres y lo llevan a conseguir lo que quiere.

Lo que es aún más importante, es que si los padres no se han puesto de acuerdo en lo que exigirán a sus hijos, en los hábitos que van a formar y cómo lo van a hacer, los criterios para educar quedan a merced de las circunstancias del momento: si están cansados tal vez no sean exigentes con él para que coma todo lo que les han servido , si tienen el dinero para comprarle el juguete que el niño quiere, a lo mejor cederán a sus exigencias; si están de mal humor tal vez reaccionen con un grito ante una rabieta. Cuán importante es que ambos padres conversen u decidan cómo quieren que su hijo legue a ser el día de mañana y qué medios van a poner hoy para lograrlo.

El ponerse de acuerdo debe involucrar también a los abuelos a las personas que de algún u otro modo, comparten con los padres la responsabilidad de educar al niño. No basta, por ejemplo, que una buena niñera, sepa preparar papillas o entretener al niño; ella debe ser capaz de exigir al niño con cariño, de fomentar la obediencia, los buenos hábitos, el seguimiento de horarios, etc. Hoy en día hay muchas instituciones educativas, entre ellas, los nidos, que ofrecen capacitación para nanas que convendría aprovechar.

Como consecuencia de todo esto, es clara la necesidad que exista una buena comunicación en la pareja. Hay que buscar espacios, deteniéndose unos momentos durante el quehacer cotidiano, para reflexionar, ponerse de acuerdo y actuar en consecuencia. Al fin y al cabo, lo que está en juego es algo muy preciado: un futuro feliz para los hijos.